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La idea que puso en la calle la Campaña “Sembradores de estrellas” fue agradecer su apoyo a las personas que, en el Domund y en otras fechas, en las calles o por otros cauces, rezan y colaboran con los misioneros del mundo. Si un día salimos a pedir por las calles, ahora queremos salir de nuevo a regalar en nombre de los misioneros estas estrellas. Hay otra razón para que realicemos la campaña: enseñar a los chicos que en esta vida se puede dar algo a cambio de nada; que “queremos ser gratuitos”. Por eso es muy conveniente que sean los propios niños quienes compren las estrellas que luego entregarán a la gente. De este modo su acción es un regalo propio a personas que no conocen y que previsiblemente no les van a corresponder con otro detalle. Los sembradores de estrellas no admiten aguinaldos. “Déjeme que le regale una estrella; feliz Navidad” sería una frase adecuada al colocársela en el abrigo a las personas que encuentren. Además las estrellas nos prestan su corazón de papel para que pongamos en ellas un mensaje cristiano. Han sido varios los que fueron apareciendo año a año.
OBJETIVOS
Convocatoria Los responsables de la pastoral en la parroquia, el colegio o el grupo, con tiempo suficiente, harán la invitación a los sembradores. Reconociendo que en toda la Biblia, la llamada, la propuesta directa de Dios, es algo esencial.
Preparación La convocatoria a los niños ha de hacerse con tiempo y concreción explicándoles en qué consiste esta actividad de “Sembradores de Estrellas” para que participen en ella el mayor número de niños. Naturalmente que no se puede enviar a “los mensajeros” a la calle sin preparación. Días antes hay que concienciarles de que quizá van a realizar la única campaña callejera en la que no se pide nada. Esta preparación no se puede dejar para el último día: hay que elegir bien los acompañantes, los lugares en los que estarán -escogiendo aquellos que tienen intenso paso de peatones-, el modo como se regala la estrella y quiénes componen cada grupo. No conviene que de repente, sin previo aviso, se lancen sobre el transeúnte y le cojan por sorpresa. Llevan un mensaje hermoso que hay que transmitirlo bien. Además sería oportuno advertirles que puede haber quien no valore lo que ellos hacen. Por la experiencia de otros años sabemos que son los menos quienes actúan así. Darles tranquilidad y gusto por lo que hacen. Envío Conviene que al reparto de estrellas le preceda un primer momento: la celebración del envío. El envío es un acto cristiano y misionero y debe comenzar con la celebración del envío, con la oración. En la medida de lo posible, animar para que en la celebración del envío participen varios grupos. Queremos destacar la riqueza del encuentro y la fuerza que nos da saber que no estamos solos y que otros comparten con nosotros la misma misión. |