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Testimonios de gratitud - Jornada Vocaciones Nativas 2011 |
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Testimonios como el suyo, que aquí ofrecemos, nos recuerdan que esta causa es también nuestra causa.
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Los fieles de las distintas parroquias colaboran, así como los padres de los alumnos. También trabajamos la pequeña huerta que tenemos y así sacamos adelante el funcionamiento del seminario, que está dirigido por sacerdotes diocesanos. Sin embargo, no podemos solventar todos los gastos; por ese motivo seguimos solicitando apoyo para la formación de nuestros jóvenes. Quedo muy agradecido por la ayuda que nos brindan y, de igual modo, los alumnos, sus formadores y sus familias.
Nuestro seminario (“de vocaciones tardías”) está puesto bajo la protección de Santa Teresa del Niño Jesús, Pequeña Flor del Carmelo y Patrona de las Misiones. Esta protección celestial nos da mucha seguridad en medio de las pruebas; también vuestra ayuda fiel, transmitida por la Obra de San Pedro Apóstol. Solo ella nos garantiza la existencia y el crecimiento. Vuestra generosidad es para nosotros el signo de que el amor de Dios está actuando en vosotros, y esto nos llena de alegría y esperanza. En la situación actual de crisis, todavía necesitamos vuestra ayuda y, sobre todo, vuestras oraciones. Confiamos en que, en nombre de Dios y por ese amor a las misiones del cual la pequeña Santa Teresa de Lisieux dio un ejemplo tan luminoso, no nos abandonaréis. Gracias a vuestra ayuda, nuestro seminario menor continuará mejorando, y nuestros jóvenes estudiantes, fortaleciéndose en la vida intelectual y en la fe. En nombre de esos seminaristas y de los sacerdotes de la diócesis de Lang Son, un enorme “gracias” por vuestra solidaridad, oraciones y ofrendas generosas. En el amor de Cristo y de su Iglesia, estamos unidos con vosotros, como los niños de una misma familia.
La mitad de nuestros sacerdotes son extranjeros. Desde hace más de 50 años funciona un seminario menor. Recientemente tuvimos la primera ordenación sacerdotal en tres años, y comenzamos el 2010 con 16 seminaristas en el seminario mayor y 9 en el año introductorio. Esperamos poder responder más y más a la llamada de Dios a América Latina: “ser misioneros”. Esperamos poder cubrir mejor nuestras necesidades pastorales y con el tiempo enviar misioneros a otras partes del mundo. Su ayuda nos estimula en nuestros esfuerzos por formar a los futuros presbíteros del vicariato, sabiendo que el sacerdote, que puede administrar los sacramentos y la Palabra, es una persona clave para que los fieles puedan vivir más plenamente su identidad como católicos. Vivimos de la fe y, aunque nos separan distancias, es Dios el que obra en la Iglesia en cada parte del mundo. ¡Que este buen Dios lleve su generosidad a dar muchos frutos, y que les dé una recompensa generosa!
Gracias, queridos benefactores, porque siempre han estado brindándonos su apoyo. Yo, particularmente, me siento muy beneficiado de sus grandes ayudas a este seminario, pues, con mis condiciones precarias, sin su inestimable colaboración no habría sido posible la culminación satisfactoria de este proceso de formación. Terminé mi cuarto año de Teología y por gracia de Dios fui llamado a la sagrada orden del presbiterado. Esta alegría que siento también ha sido fruto del esfuerzo de cada uno de ustedes. Cuenten con mis oraciones, y nunca dejen de orar por mí, para que mi futuro ministerio sea siempre de acuerdo con el querer de Dios. Espero seguir contando con su cooperación. Yo salgo ya de esta casa, pero quedan hermanos muy necesitados de ustedes y que quieren seguir al Señor a través del ministerio sacerdotal.
Gracias a la ayuda que recibimos de su institución, podemos preparar mejor a nuestras novicias para ser otros instrumentos de la Iglesia, futuras misioneras que estarán ayudando en la obra de la redención a través del anuncio del Evangelio. Les garantizo mis oraciones; que Nuestro Señor les recompense con la vida eterna. Ver también:
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