Un corazón, una misión |
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La finalidad de este encuentro es llegar a descubrir cómo hoy, en este nuestro mundo cambiante, globalizado, podemos tener un solo corazón, una sola misión.
Nuestra historia
El P. Humberto Linckens, provincial de los Misioneros del Sagrado Corazón, y dos religiosas de la Divina Providencia comenzaron en Hiltrup –pequeño pueblo de la diócesis de Münster, Alemania– la formación de jóvenes para enviar a la nueva misión. En 1902 llegaban las primeras misioneras. En 1904 la incipiente misión era regada con la sangre de las primeras hermanas que entregaron allí su vida en el seguimiento de Cristo. El nombre de estas hermanas era Agatha, Agnes, Ángela, Anna y Sofía. Su sacrificio y entrega fructificó en otras muchas jóvenes que sintieron la llamada a continuar la misión a pesar de las dificultades, que, en aquel tiempo y lugar, eran grandes. Hoy estamos presentes en toda Papúa Nueva Guinea, que es un país independiente.
Ya desde los orígenes, nuestras comunidades se extendieron por distintos lugares, allí donde veían una necesidad o eran reclamadas para atender las necesidades pastorales y sociales de la gente. Así consta en los escritos del P. Linckens: “En una palabra, el encargo que hemos recibido es un trabajo misionero en el pleno sentido de la palabra; es decir, en uno mismo, en el entorno y fuera (en otros países), en los pueblos civilizados, y en cualquier lugar donde estemos o donde la obediencia nos llame. Podemos ser misioneros/as en todas nuestras actividades, en cualquier lugar donde estemos, en la salud y en la enfermedad, trabajando o descansando, por los deseos y las oraciones, con la mente y el corazón, en los trabajos corporales y en las pruebas espirituales”.
Internacionalidad y misiónCon el paso del tiempo, la congregación se expandió no sólo por Alemania, sino por muchos países: Estados Unidos, Papúa Nueva Guinea, Australia, Namibia, China (de donde fuimos expulsadas), Perú, Italia, España, Corea, India, República Dominicana, El Salvador, México, Rumanía, Filipinas, Guatemala, Kiribati y Paraguay. Estamos organizadas administrativamente en provincias y distritos, y somos más de 800 hermanas repartidas en 19 países.
Con motivo de la celebración del centenario de la fundación de la congregación, nuestro distrito formuló el compromiso de vivir el carisma: “Volviendo a las fuentes de nuestro carisma y espiritualidad, hemos puesto nuestra confianza en el Amor entrañable y gratuito de Dios manifestado en Cristo. Apoyadas en este Amor nos comprometemos a rechazar una cultura de muerte y optamos por una vida digna y justa. Renovamos nuestro compromiso desde el corazón de Dios en cualquier lugar y circunstancia en que nos encontremos, especialmente con los excluidos de hoy, para que se sientan verdaderos hijos/as de Dios y protagonistas de su historia. Es decir, manifestar los sentimientos del Corazón de Jesús en nuestra vida diaria y en nuestras relaciones con Dios, con las personas, sobre todo con los ancianos y jóvenes, con la Naturaleza y con nosotras mismas”.
Por
Mª Pilar Leo |