| |
El amor como fuente
El apóstol Pablo fue siempre fiel al proyecto misionero de Dios, como “encadenado por el Espíritu” (Hech 20,22). En él, la misión tiene como fuente el amor: “Me amó” (Gal 2,20); “la caridad de Cristo me urge” (2Cor 5,14); “urge que Él reine” (1Cor 15,25).
Encuentro con Cristo resucitado
A partir del encuentro con Cristo resucitado, Pablo aprendió que Cristo vive en todo ser humano y, de modo especial, en su comunidad eclesial (que Pablo había perseguido), a la que él describe como “cuerpo” o expresión de Cristo (cfr. 1Cor 12,26-27), “esposa” o consorte (cfr. Ef 5,25-27; 2Cor 11,2) y “madre” fecunda de Cristo como María (cfr. Gal 4, 4-7, 19.26). Por esto, su entrega apostólica tiene esta característica de “completar” a Cristo por amor a su Iglesia (cfr. Col 1,24), y de preocuparse “por todas las Iglesias” (2Cor 11,28).
Misión sin fronteras
“Éste me es un instrumento de elección para que lleve mi nombre ante las gentes (Hech 9,15; cfr. Rom 15,15-16). Su misión consiste en “anunciar el Evangelio allí donde el nombre de Cristo no era aún conocido” (Rom 15,20). El mismo se describe como “apóstol por vocación, segregado para el Evangelio de Dios” (Rom 1,1), “deudor de todos” (Rom 1,14), urgido por la caridad (cfr. 2Cor 5,14), sin otra razón de ser que la de anunciar el Evangelio (cfr. 1Cor 9,16). La preocupación misionera se concretaba en la “solicitud por todas las Iglesias” (2Cor 11,28). “El Evangelio que oísteis, que ha sido proclamado a toda criatura bajo el cielo y del que yo, Pablo, he llegado a ser ministro” (Col 1,23). La historia camina hacia Cristo hasta que Dios sea “todo en todos” (1Cor 15,28). Por esto el anuncio debe ser hecho a todos “los pueblos, como coherederos y copartícipes de las promesas en Cristo Jesús, por medio del Evangelio (Ef 3,6; cfr. Hech 17,22-34).
Su cristocentrismo no excluyente
Su acción evangelizadora gira en torno a Jesús, “el Hijo de Dios” anunciado por los profetas, hecho nuestro hermano en cuanto hombre, que manifiesta “la fuerza del Espíritu” por su muerte y resurrección (cfr. Rom 1,2-7). No se avergüenza de anunciar el Evangelio (cfr. Rom 1,16) ni busca su propio interés (cfr. Hech 20,23). Es el estilo de misión que quiere contagiar a los demás “pastores”, a quienes se ha confiado cuidar de la “Iglesia” que Cristo “adquirió con su sangre” (Hech 20,28). “Todo ha sido creado por él y en él”, y “todo se apoya en él” (Col 1,12-17; cfr. Ef 1,3-23).
Instrumento y fragancia
Se dedicó a “proclamar” el Evangelio, como “embajador de Cristo” (2Cor 5,20). “Desde Jerusalén y en todas direcciones hasta el Ilírico he dado cumplimiento al Evangelio de Cristo” (Rom 15,19). “Predicar el Evangelio no es para mí ningún motivo de gloria; es más bien un deber que me incumbe. Y ¡ay de mí si no predicara el Evangelio!” (1Cor 15,16). Pablo es “fragancia” de Cristo: “Por nuestro medio difunde en todas partes el olor de su conocimiento. Pues nosotros somos para Dios el buen olor de Cristo” (2Cor 2,14-15). “Por mi parte, muy gustosamente gastaré y me desgastaré totalmente por vuestras almas” (2Cor 12,15). El apóstol es sólo servidor del “misterio” de Cristo manifestado por medio de su Iglesia (cfr. Col 1,24-27; cfr. Ef 3,1-11)
Objetivo de la misión
“Presentar a todos los hombres perfectos en Cristo” (Col 1,28). Sin retrasos, hay que tender a “recapitular todas las cosas en Cristo” (Ef 1,10), porque ha llegado “la plenitud de los tiempos” (Gal 4,4), en la que Dios ha enviado a su Hijo, “nacido de la mujer”, para salvar a todos.
Bibliografía
Cfr. AA.VV., Pablo, vida, apostolado, escritos (Madrid, Studium, 1972); F. AMIOT, Ideas maestras de San Pablo (Salamanca, Sígueme, 1966); G. BARBAGLIO, Pablo de Tarso y los orígenes cristianos (Salamanca, Sígueme, 1989); S. BENETTI, Pablo y su mensaje (Madrid, Paulinas, 1982); J.M. BOVER, Teología de San Pablo (Madrid, BAC, 1967); F. BROVELLI, En el corazón del apóstol. A la escucha de San Pablo (Madrid, San Pablo, 2004); A. BRUNOT, Los escritos de San Pablo (Estella, Verbo Divino, 1982); L. CERFAUX, Jesucristo en San Pablo (Bilbao, Desclée, 1967); Idem, Itinerario espiritual de San Pablo (Barcelona, Herder, 1968); J. ESQUERDA BIFET, Pablo hoy (Madrid, Paulinas, 1984); F. F. RAMOS (dir.), Diccionario de San Pablo (Burgos, Monte Carmelo, 1999); J.A. FITZMYER, Teología de San Pablo (Madrid, Cristiandad, 1975); J. HOLZNER, San Pablo, heraldo de Cristo (Barcelona, Herder, 1980); W. GARDINI, Pablo, un cristiano sin fronteras (Buenos Aires, Paulinas, 1979); O. KUSS, San Pablo. La aportación del apóstol a la teología de la Iglesia primitiva (Barcelona, Herder, 1975); ST. LYONNET, Apóstol de Jesucristo (Salamanca, Sígueme, 1966); S. MUÑOZ IGLESIAS, Por las rutas de San Pablo. Ciudadano romano, apóstol y mártir (Madrid, Palabra, 1981); J. MURPHY-O’CONNOR, Pablo, su historia (Madrid, San Pablo, 2008); F. PASTOR RAMOS, Pablo, un seducido por Cristo (Estella, Verbo Divino, 1993); J. SÁNCHEZ BOSCH, Nacido a tiempo (Barcelona, Claret, 1994); Idem, Maestro de los Pueblos. Una teología de Pablo, el Apóstol (Estella, Verbo Divino, 2007).
|
|