Señor que prometiste acompañarnos siempre

por medio de tu Espíritu y no dejarnos huérfanos:

te rogamos sigas fortaleciendo a los misioneros.

 

En medio de tantas dificultades,

ellos llevan tu voz y tu mensaje de amor a los más pobres.

 

En este tiempo de gracia y esperanza,

haznos dóciles para que el Evangelio se desarrolle en medio de la sociedad

y que la luz de tu verdad

aumente la fraternidad universal.

 

Acudimos a María, Madre tuya y nuestra,

para que nos cobije en su manto

y nadie deje de pertenecer

a tu Reino de justicia, paz y amor.

 

Te lo pedimos unidos a ti,

que vives y reinas por los siglos de los siglos.

 

Amén.

(Mons. Francisco Pérez, Director Nacional de OMP)