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Obras Misionales Pontificias y Comisión Episcopal de Misiones
Obras Misionales Pontificias en colaboración con la Comisión Episcopal de Misiones elaboran cada año un itinerario misionero para jóvenes con el fin de ayudar a los grupos cristiano de jóvenes a descubrir la acción misionera de la Iglesia e implicarse en ella.
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Presentación Este Itinerario misionero para jóvenes, editado por las OMP, es el resultado de la experiencia acumulada de los cuatro itinerarios publicados “ad experimentum” desde el año 2004 al 2007. Ha sido una experiencia muy rica que ha ayudado a perfilar los objetivos y a mejorar la forma de proceder inicialmente propuesta. A ello ha contribuido la reflexión llevada a cabo en el Consejo de jóvenes de la Dirección Nacional de las OMP. A diferencia de los anteriores, este Itinerario no está pensado para un curso determinado, sino que se ofrece como una propuesta permanente independientemente del tiempo. En este sentido, quiere ser un subsidio pedagógico de animación misionera para los jóvenes que siguen un proceso de formación misionera en los grupos eclesiales. Es por ello que este Itinerario, incluso de forma más acentuada que los anteriores, no es algo cerrado, sino que es una propuesta abierta para inspirar e incentivar la creatividad de los responsables y miembros de los grupos de jóvenes. Desde la perspectiva universal y misionera se favorece la posibilidad de abordar las diversas cuestiones de la formación cristiana. Esta característica se hace más evidente en el hecho que el Itinerario ha sido notablemente recortado en amplitud en comparación con los anteriores; con ello se busca resaltar los elementos esenciales que son los que apuntan de una manera decidida hacia el objetivo que se pretende. La simplificación ha obligado a prescindir de otros recursos que ciertamente son importantes y necesarios pero que se dejan al criterio convencional del grupo y sus responsables. Es importante subrayar que el Itinerario no está destinado a ser el centro de las actividades de un grupo juvenil, sino que su intencionalidad ha sido, desde sus inicios, la de un complemento de aquellas para insertar la animación y formación misionera en la pastoral juvenil. Por su carácter sintético y orientador deja amplia libertad para ser complementado con la lectura de testimonios, textos bíblicos, magisteriales o documentos misioneros, actividades, celebraciones, foros de debate, video-forums, etc., sobre todo en el caso de que se utilice como pauta orientadora para la formación misionera de un grupo de jóvenes a lo largo de varios cursos. Con la intención de ser una propuesta pastoral se abren diversos horizontes que llevan al grupo a afrontar diversos compromisos misioneros. Son fruto de la conexión entre los objetivos de cada etapa y las propuestas concretas. Entre los compromisos cabe destacar el apartado que contiene alguna actividad en la que el grupo puede actuar ya como misionero en la parroquia, comunidad, ambiente, etc. En concreto, el objetivo de este Itinerario misionero para jóvenes es suscitar y acrecentar el espíritu misionero en los jóvenes acompañando los procesos formativos cristianos mediante una pedagogía misionera adaptada a ellos que evidencie la dimensión universal y misionera de la fe en Cristo y de la Iglesia y la responsabilidad misionera de cada bautizado.
Estructura: El Itinerario está estructurado en siete etapas que coinciden con los principales acontecimientos litúrgicos y las celebraciones misioneras. El enunciado de cada etapa con el objetivo muestran el contenido esencial de cada etapa. 1ª etapa: La vocación misionera
2ª etapa: La búsqueda de Dios
3ª etapa: Dios sale al encuentro del hombre
4ª etapa: Hacerse pequeño, niño y pobre
5ª etapa: Más que dar, darse
6ª etapa: El encuentro con el Resucitado
7ª etapa: El horizonte de la misión
Orientaciones Pedagógicas Las etapas tienen la misma distribución. Aunque cada página es autónoma, está concebida en íntima sintonía con el resto. Los títulos evocan el Itinerario misionero para niños editado también por las OMP por lo que resultará familiar a los jóvenes que hayan seguido durante el periodo anterior de su formación. Abre los ojos a la misión
Se invita a mirar como Jesús; su mirada se
dirige hacia las gentes y ve su realidad (cf Mt 9,36); ante ello la
siente como algo propio lo que le impulsa a hacer algo por ellos (cf Mc
8,1ss: multiplicación de los panes), así como la elección y envío de los
apóstoles con el encargo de sanar y anunciar el Reino de Dios (cf Mt
10,5). Siente la misión en tu corazón
“El corazón es la morada donde yo estoy, o
donde yo habito […] es nuestro centro escondido, inaprensible, ni por
nuestra razón ni por la de nadie […] Es el lugar de la decisión […] Es
el lugar de la Verdad […] Es el lugar del encuentro, ya que a imagen de
Dios, vivimos en relación: es el lugar de la Alianza” (CEC 2561). Ponte en camino
Quien se siente tocado en su corazón por
la realidad contemplada con fe y desde la fe no puede menos que ponerse
en camino para hacer algo, no puede quedarse de brazos cruzados. Esta
sección se inspira en el dicho “un camino de mil kilómetros empieza por
un paso”; se trata de dar el primer paso. Manos a la obra
Las manos representan en la persona humana
el contacto físico con la realidad, con las personas y las cosas; son
expresión de cercanía, de afecto… así como los instrumentos para actuar;
manifiestan, en definitiva, el amor. Salir de uno mismo y ponerse en
camino debe conducir a acercarse a los demás para compartir su realidad
y ayudarles en sus necesidades.
Orientaciones Didácticas En el Itinerario están los elementos esenciales para la construcción de una reunión de grupo. El cómo hacerlo depende en buena medida de la creatividad y características del mismo grupo. Ciertamente, y como ya se indica más arriba, debe ser complementado con otros recursos de la pedagogía de la formación humana y cristiana. Éstos son necesarios para que el Itinerario cumpla con su finalidad; en base a los criterios con los cuales se ha elaborado se han dejado a la conveniencia del grupo, pero aquí se da alguna pista orientativa acerca de actividades que refuercen la didáctica del Itinerario:
Ambientación Es importante ambientar con signos misioneros el lugar de la reunión. En las parroquias y comunidades cristianas es fácil encontrar música, carteles, fotografías, mapas, testimonios, etc. que faciliten un clima misionero. Oracional En algún momento de la reunión es necesario promover una plegaria de petición, gratitud, adoración… Puede ser en la capilla o iglesia; oración espontánea o litúrgica… oración que lleve al encuentro con Dios. Lectura de revistas Aunque ya en los compromisos misioneros se sugiere leer algunos apartados de las revistas misioneras editadas por las OMP, es importante que la lectura de revistas misioneras se tome como algo habitual pues del contacto con la realidad de la Iglesia y el mundo surge y se forma la conciencia misionera. Compromiso Independientemente de los compromisos que se sugieren, la reunión debe llevar o partir del deseo de ser misioneros en el ámbito donde los jóvenes viven o trabajan. Revisión de vida Para afianzar el ritmo de los compromisos del grupo puede ser útil hacer con cierta periodicidad una revisión de vida en la cual se pase revista a la marcha del grupo y cómo se ha ido cumpliendo con los compromisos misioneros que cada cual y el grupo en su conjunto se han propuesto. Calendario El recorrido del Itinerario debe estar “interrumpido” con alguna celebración litúrgica que pueden ser las que se proponen con motivo de cualquier jornada eclesial misionera o de otra índole. Actividades extraordinarias Siempre según la disponibilidad de los miembros del grupo hay que programar algún tipo de actividad extraordinaria, dedicando un tiempo más extenso a profundizar en algún aspecto. Para ello se puede aprovechar algún fin de semana, las vacaciones de Semana Santa o las de verano.
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